lunes, 9 de agosto de 2010

El trabajo con hombres que ejercen violencia. Modelo psicoeducativo con perspectiva de género, masculinidades, derechos humanos y ecológico

“El problema de los hombres que ejercen violencia HEV, es un problema que supera lo psicológico para enmarcarse en la esfera más amplia de lo social. Por ello, las intervenciones psicoeducativas no deben ofrecerse como solución a la violencia sino como un componente más de un abordaje que ha de ser multidisciplinario y que debe implicar una respuesta más de que ha de ser multidisciplinario y que debe implicar una respuesta comunitaria. En este sentido, no debemos perder de vista soluciones que caigan fuera del campo de la psicoterapia, como la condena por los delitos cometidos o la educación en valores no sexistas (Lopo y Torrado, 2004)” [1]. (Marco conceptual y modelo de atención de los servicios especializados para hombres que ejercen violencia, Consultoría y Evaluación del CAI, 2009)

(…) si bien existe un reforzamiento social y cultural de la violencia, ésta se internaliza en los hombres, y ya no solo resulta culturalmente natural, sino que cotidianamente, a lo largo de todas sus historias personales, en las formas de relacionarse, en sus patrones de conducta, la violencia aparece como natural y de esa manera se hace invisible y difícil para muchos hombres identificar su violencia. El problema era más complejo que parar la violencia como un acto de voluntad, sino que la cultura se impregna en la gente, en su vida cotidiana. La violencia desatada por los hombres tiene que ver con la dificultad de identificar y expresar una diversa gama de emociones, con heridas psico emocionales producidas desde la infancia y aún abiertas, en fin con sus historias personales.

Respecto a la intervención a nivel individual y grupal, esta no tendrá que ser implementada y evaluada en términos de parámetros, o de una lógica “terapéutica”, “psicoterapéutica” o de “salud mental” del individuo; sino fundamentalmente en términos de relaciones de poder, de abuso de poder(ejercicio de “autoridad”, “control” y “dominio”) aprendidos que se convierten en un riesgo para las afectadas y que responde a un modelo de masculinidad y feminidad hegemónica.

(…) la intervención reeducativa con HEV no tiene un perfil ni exclusiva ni predominantemente psicológico. Tampoco se trata de un ejercicio académico de capacitación teórico–práctica. Esto complica la denominación de las reuniones grupales mediante las que, en trabajo colectivo, hombres que han ejercido violencia en algún momento de su vida, se vinculan en un espacio de encuentro con la finalidad de respaldarse en la búsqueda de una dimensión de sí mismos más humana, equitativa y respetuosa. ( Vargas, Mauro, 2009)
Es decir nuestra intervención no puede ser pensada en la “lógica de las terapias” individual, de pareja, familiar o grupales y por lo tanto delegar la responsabilidad a los supuestos “especialistas” (psicólogos, terapeutas, psicoanalistas o psiquiatras)

“Se recomienda entonces que el espacio de reeducación sea colectivo o grupal, es decir, social, ya que dicha característica permite a los participantes –al interior de un espacio de confianza entre pares- compartir e identificar experiencias similares a las que ellos han vivenciado personalmente y que, en la perspectiva individual, no habían identificado como violentas o permeadas por códigos y/o discursos discriminatorios contra las mujeres. Así, esta modalidad de trabajo, la grupal, quiere ser congruente con una dimensión social desde la cual la perspectiva de género busca impulsar el cuestionamiento y la transformación de las formas culturales de dominación y control machistas

“De igual forma sucede con la figura responsable de conducir dicho espacio: no se trata de un psicólogo, de un maestro o de un terapeuta; más bien hablamos de un facilitador, pues su labor principal es clarificar y acompañar (es decir facilitar) el proceso de autodescubrimiento y cambio de otros, en este caso de los participantes o usuarios”. (Vargas, Mauro, 2009)

Como muy bien lo afirma Mauro Vargas, citando a Luis Bonino

“Inclusive las modalidades de trabajo individual o de pareja que también abordan la problemática de la violencia contra las mujeres a partir de diferentes enfoques psicoterapéuticos, es indispensable señalar que sus encuadres, objetivos y estrategias no han sido diseñados específicamente para impulsar un análisis del ejercicio de violencia desde una perspectiva de género. De hecho, el uso de la terapia de pareja puede incrementar la violencia hacia las mujeres cuando ellas reportan que el agresor continúa usando violencia en la cotidianidad”

También se recomienda que

(…) a aquellos HEV que reconocen su ejercicio violento dentro de un espacio terapéutico de pareja, se les sugiere que suspendan dicha terapia hasta que hayan egresado de un espacio de reeducación especializado para erradicar la violencia. Especialmente en aquellos casos que presenten antecedentes de violencia familiar.

Asimismo, es importante señalar que la conformación de un equipo integrado exclusivamente por este tipo de profesionales (psicólogos), puede favorecer el desarrollo de situaciones no deseadas entre los usuarios de un programa de erradicación de violencia contra las mujeres. Por ejemplo, se puede impulsar un énfasis en el análisis colectivo de casos que favorezcan la patologización del comportamiento violento, dejando de lado las dimensiones socio-estructurales; o bien, podría darse el ejercicio de una autoridad desde la facilitación que violente el grupo de trabajo al buscar la imposición de una visión academicista. Por tanto, se sugiere que, idealmente, todos/as los/las facilitadores/as y/o supervisores/as pasen por un proceso de formación y capacitación y/o hayan egresado del propio modelo en el que colaboren. (Vargas, Mauro, 2009)


Es fundamental mirar de una manera transversal todo el proceso de intervención bajo una perspectiva de género, ecológica (cultural, educativa, social) y de derechos humanos.

[1] Consultoría del CAI 2009, Deza. En Campos, A. (2005) La Psicoterapia con hombres que presentan problemas de poder y control. Instituto WEM Costa Rica.

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